Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía ha celebrado este martes, 30 de junio, en Sevilla, su Asamblea General de socios, en la que la federación ha hecho balance económico e institucional del ejercicio 2025 y ha puesto de manifiesto el peso del modelo cooperativo en la economía, el empleo y en la vertebración del territorio.
En un contexto marcado por la incertidumbre climática, el aumento de los costes productivos, las dificultades de encontrar mano de obra y la presión de los mercados internacionales, las cooperativas agroalimentarias andaluzas han alcanzado una facturación de 12.671.823.267 euros, un 3,26% más que en 2024.
El tejido cooperativo agrupa a un total de 615 empresas, formadas a su vez por más de 250.000 agricultores y ganaderos profesionales. Además, a lo largo del pasado ejercicio, el modelo cooperativo ha creado 35.728 empleos directos en la comunidad, con una presencia de mujeres trabajadoras del 47%. Respecto a las personas socias, las mujeres representan el 32% y los jóvenes menores de 41 años suponen el 9,5%.
Sectores
En el repaso por sectores, las frutas y hortalizas lideran la facturación, ya que las 83 cooperativas hortofrutícolas han alcanzado un volumen de negocio superior a los 4.668 millones de euros. Le sigue el olivar, donde el aceite y las aceitunas en conjunto han superado los 4.301 millones de facturación, sumando en total 332 cooperativas olivareras. A continuación, se sitúan los suministros, con 1.413 millones de euros y 228 cooperativas; seguida de los sectores ganaderos, cuya actividad ha reportado 1.387 millones euros y engloba a 38 cooperativas. Estos cuatro ámbitos concentran el grueso del negocio de las cooperativas agroalimentarias andaluzas.
El presidente de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, Fulgencio Torres, ha señalado que estas cifras demuestran “la fortaleza de las empresas cooperativas”, pero ha aclarado que «lo importante no es solo facturar más, sino generar más valor para nuestros socios; que los agricultores y ganaderos puedan vivir dignamente de su trabajo y que la riqueza se quede en el territorio”.
Torres ha contextualizado lo que supone la globalización para el sector agroalimentario, pues “lo que ocurre a miles de kilómetros afecta ya al precio de nuestros productos, a nuestros costes y, en definitiva, a la rentabilidad de los agricultores y ganaderos”.
Así, el presidente se ha referido a la preocupación existente en sectores como el arroz, por la competencia de los países EBA; en el tomate, por el acuerdo con Marruecos; en la ganadería, por las negociaciones con Australia; o en el olivar por las tensiones arancelarias de Estados Unidos. Pero, frente a este escenario, ha defendido que el cooperativismo andaluz no se puede limitar a lamentarse de la globalización, sino que debe prepararse para competir en ella con más dimensión, más profesionalización y más presencia internacional.
A este respecto, el presidente ha situado la competitividad como una de las prioridades de la próxima legislatura del Gobierno andaluz y ha exigido “competitividad para producir mejor, con menos costes, menos trabas, más innovación y más seguridad jurídica”.
Asimismo, ha reclamado una simplificación administrativa real, y ha subrayado que las administraciones tienen que entender que apoyar al cooperativismo no es apoyar a un sector más. “Es apoyar a los pueblos. Es apoyar al empleo. Es apoyar al relevo generacional. Y es, en definitiva, apoyar a Andalucía”.
Torres ha reivindicado, además, el carácter arraigado de las cooperativas, “empresas que no se deslocalizan porque están donde están sus socios”. A este respecto ha añadido que si queremos que nuestros pueblos sigan teniendo vida, “necesitamos agricultores y ganaderos más profesionales, más formados, más preparados y más conectados con el mercado”, ha enfatizado el presidente.
Grandes retos
Fulgencio Torres ha recordado que los grandes retos del sector siguen siendo el agua, la mano de obra y el relevo generacional. «Sin agua no hay agricultura ni ganadería», ha sentenciado, antes de reclamar infraestructuras y soluciones adaptadas a las campañas agrarias, que permitan a los jóvenes ver futuro en el campo.
El presidente ha concluido su discurso apelando a la responsabilidad y a la ambición de las cooperativas andaluzas: «Nuestro plan tiene que ser avanzar, crecer y construir cooperativas más fuertes, más unidas, más innovadoras y más presentes en todo el mundo».
A continuación, ha tomado la palabra el director general, Jaime Martínez-Conradi, quien a través de una serie de preguntas sobre cooperativismo tipo Quiz que los presentes han tenido que contestar en directo a través de sus dispositivos móviles, ha ido repasando los grandes frenos del modelo cooperativo, invitando a reflexionar sobre cómo afrontarlos y superarlos.
Clausura
La clausura de la Asamblea ha contado con el secretario general de Agricultura, Ganadería y Alimentación, Manuel Gómez Galera, quien ha venido acompañado por la directora general de Industrias, Innovación y Cadena Agroalimentaria, Cristina de Toro.
Durante su intervención, Manuel Gómez ha puesto el foco en que Andalucía es la gran potencia agronómica de la Unión Europea, ya que la producción final agraria alcanza los 16.000 millones de euros, por lo que “es responsabilidad del Gobierno andaluz que esta potente maquinaria no deje de funcionar”.
Para ello, ha señalado como reto fundamental el agua, ya que “en materia hídrica no se han hecho bien las cosas en España”, ha subrayado. A este respecto, ha comentado que “el agua es tan importante para Andalucía como el gas para Alemania”, y estamos en un país donde “agua hay, pero necesitamos obras para llevarla de manera eficiente a todas las comunidades autónomas”.
A este respecto, ha explicado que la Consejería ha puesto encima de la mesa unos objetivos muy claros en materia hídrica, como alcanzar los 180 hm3 de agua regenerada en 2030, o el Plan Parra para ayudar a llevar esa agua regenerada a las comunidades de regantes.
Respecto a la nueva PAC, y ante la bajada de presupuesto del nuevo marco, el secretario general ha explicado que “tenemos modelos de éxito que han funcionado como las Organizaciones de Productores (OP)”. “Tenemos que ir haciendo la conversión hacia modelos profesionales, para que nuestra agricultura y ganadería sigan siendo rentables”. Y éste es un debate “en el que tenemos que ir avanzando”, ha matizado.
En la clausura también ha intervenido el presidente de Cooperativas Agro-alimentarias de España, Ángel Villafranca, quien ha abogado por romper clichés en materia de agua, ya que el sector agroalimentario no consume agua, “la usa para producir alimentos”, ha apostillado. A este respecto ha añadido que el sector primario no es el mayor consumidor de recursos hídricos, pues este puesto lo ocupan los centros de datos, aunque pocas veces se relacionan con el gasto hídrico.
Para finalizar, ha enfatizado que el futuro del modelo cooperativo pasa por la dimensión, la innovación y la digitalización.


